La lluvia cae con una intensidad desbordada, golpeando el suelo del bosque con fuerza. Contrario de esa llovizna suave y pasajera con la que suelen comenzar las lluvias, desde un principio esta es un tupido aguacero. Siena y Franco descienden del mirador tan rápido como pueden, cubriéndose el rostro con las manos mientras tratan de distinguir el camino lodoso entre la cortina de agua.
—¡Siena! ¡Por aquí! —exclama Franco por encima del estruendo de la lluvia mientras cambia la dirección por la qu