Un detalle al que Siena aún no se termina de acostumbrar, es lo imprevisibles que pueden llegar a ser las lluvias de Londres. Se supone que ese sería un buen día y sin una sola nube, por eso había aceptado ir a dar un paseo por Kensington después de que Franco terminara su práctica de ese día. Pero, en algún momento de la tarde, el cielo había decidido nublarse y comenzar a derramarse sobre ellos sin previo aviso. El parque, que minutos antes estaba lleno de personas paseando perros y niños jug