Al abrir la puerta, Skye se sorprende de ver a Siena, pensaba ir a verla para disculparse por lo ocurrido, pero pensó en primero darle un espacio para que ella se calmara. Pero al ver a su hermana, no puede pasar por alto la expresión de su rostro: ensa, contenida, con un silencio que pesa, lo que hace que la menor se aparte con rapidez.
Al ver el paso libre, Siena entra en la habitación y cuando ambas están dentro, Skye cierra la puerta con suavidad, como si temiera que un ruido brusco pueda