La pregunta aunque dicha con una voz tímida, cae entre ellos sin adornos. Directa. Necesitada de una explicación.
Pero Franco no responde de inmediato. Siena tampoco lo hace. Ambos se dedican a mirarse por un instante, uno breve pero cargado de todo lo que saben que viene ahora. La euforia inicial presentada por Victoria era la parte fácil y bonita de toda esta historia, Ahora les toca afrontar la parte difícil. La que ambos saben que no se puede suavizar con caricias ni esconder detrás de pa