—Muy bien —comienza el entrenador después de tocar el silbato—, eso es todo por hoy, tomen una ducha y regresen a sus responsabilidades académicas. Recuerden que el entrenamiento de mañana será nocturno.
Tan pronto como esas palabras salen de su boca coman las quejas y murmullos no se hacen esperar al escuchar la hora del entrenamiento, después de todo, al día siguiente se realizará la fogata de primavera y ninguno de ellos tenía planeado perderse la fiesta.
—¿En serio, coach? —protesta uno des