#103
Si la primera vez que puso un pie en esa habitación, Siena pensó que era demasiado grande para dos personas, en ese momento siente que esas cuatro paredes son aterradoramente asfixiantes y opresivas. Sentada en el sofá de la habitación, mantiene las piernas recogidas contra su pecho y el rostro hundido entre las rodillas. Aunque su llanto no hace ruido, se mantiene constante, devastador, como una marea que no deja de golpear desde dentro, exigiendo que se quiebre para poder salir. Sus hombros ti