NOAH.
No sé cuánto tiempo pasó. La tierra ya estaba amontonada y había puesto el cuerpo de Andrea sin decoro ni ataúd dentro de este hueco, en el que envié a mis hombres cavar donde también se encontraba mi padre.
No había una sola persona aquí. Envié a que desalojaran el lugar, y esperé al menos tres horas, para que varios hombres terminaran unos cuantos metros.
Ya tenía la sangre en la ropa seca, mientras la neblina iba cubriendo el lugar, además era media noche. Apreté mis manos ante la sens