EMMA.
Cuando abrí los ojos al siguiente día, pude sentir el calor extremo en mi cuerpo, y me removí un poco para notar el brazo de Noah alrededor de mi cintura.
Giré mi cabeza quedándome quieta, y solo pude mirar su rostro pasible mientras dormía. Esperaba que estuviera descansando, y, sobre todo, dejando de pensar.
No pude evitar recordar cuando me hizo entender que había asesinado a su propia hermana. Yo había querido salir corriendo, pero tuve que utilizar todas mis fuerzas para retenerme al