El sol brillaba con una claridad sin precedentes sobre Vólkermarkt, bañando las calles en luz dorada. Kael y Lyra caminaban por el parque central, donde los árboles, antes marchitos, ahora florecían con flores de colores vibrantes. La pieza de alma que Kael había perdido seguía latiendo como un vacío en su pecho, pero ahora era un símbolo de sacrificio y redención, no de dolor. Habían derrotado a Astaroth, y la sombra del infierno ya no perseguía sus pasos.
—Recuerdas cuando todo empezó? —pregu