Pasaron dos años desde la batalla contra Oscuridad. La Manada del Lago Claro se había convertido en un refugio para lobos de todas partes — manadas que habían perdido su territorio, lobos solitarios que buscaban un hogar, crías abandonadas que necesitaban cuidados. Ahora había más de cincuenta lobos en total, y el campamento se había extendido por toda la ladera de la colina, con guaridas grandes y cómodas para todos.
Tormenta y Trueno estaban ya viejos — sus pelajes estaban grises y tenían dif