Se sentía tan bonito escucharlo, conocerlo más, esos pequeños detalles, me habló de su madre, de su tía. De su pasión por la cocina. Me pidió que me acercara, se posicionó detrás de mí, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Su cercanía nubló todos mis sentidos, su presencia hacía que mi corazón latiera con fuerza, me iba a romper las costillas. Su mano tomó la mía con suavidad y su contacto me hizo temblar ligeramente. Mientras me guiaba sentí su aliento cálido en mi nuca; me enseñaba cómo