Sentí un cosquilleo en el estómago al escuchar su cumplido. Me sorprendió lo directo y amable que sonaba, algo poco común en su trato. Su cercanía y la intensidad de su mirada crearon un torbellino en mi interior.
Dio un paso, automáticamente llegó la estupidez a mí, tardé unos segundos en entender a qué se refería. Sonreí y como era mi costumbre mordí mi labio inferior, moví la cabeza dándole la aprobación.
Escuché los pasos como si fuera en cámara lenta, el corazón me latía en los oído