Sí supiera que mi madre era la que siempre tenía que levantarme para poder llegar temprano al colegio. Levantó su mano derecha y se despidió con una sonrisa, correspondí de la misma manera, lo seguí con la mirada hasta que se subió al taxi y desapareció en medio de las calles. Reprimí un pequeño grito, estaba muy emocionada. De la emoción del momento olvidé pedirle su número, pero en ese momento me pareció que era algo de lo que no tenía que preocuparme ya que al día siguiente nos volveríamos a