EL MARIDO DE MI HERMANA.
Ese día perdí la cuenta de lo mucho que lloré, entre más miraba el reloj más me dolía y más lloraba, es que me ponía a pensar tantas cosas;
Pensaría que lo dejé plantado o que me quedé dormida. No tenía manera de avisarle, tantos posibles escenarios se pasaron por mi cabeza. Así no quería que pasaran las cosas, tal vez había perdido mi gran oportunidad. Me levanté y le puse seguro a la puerta, luego me deslicé por ella y abracé mis rodillas enterrando mi cabeza en ell