Ella asintió, comprendiendo que no tendría escapatoria.
—Bien. No faltes, Amapola. Sé dónde vives y lo que haces cuando no vienes aquí. Sé detalles de tu vida que ni tú misma imaginas que alguien más puede saber. Podría utilizar todos esos datos para perjudicarte. Si te vuelves loca y me delatas, entendemos que estás dentro de un lugar lleno de peligro, ¿no es así? Asgard es uno de tantos aquí, por eso caerá tarde o temprano, pero no será fácil. No creo que te atrevas a delatar a un infiltrado.