Sofía sintió un poco de alivio al escuchar eso, provocando que sus lágrimas se secaran de manera momentánea.
Caminó hacia la gran sala de la casa de Larry y sonrió.
—Niñas, un abrazo, ¿quieren? Ay, qué rico —dijo ella abrazando a las hijas de su amigo, niñas que ella sentía como sobrinas—. Ya nos vamos… ¿Liam?
El hijo de Sofía sonrió con tristeza y le dio un abrazo a cada niña. Tenía pena y no quería hacerlo, pero no tuvo problemas con complacer a su mamá.
La maestra les dijo a las princesas