«La custodian demasiado, esto es una locura», pensaba Elizabeth, quien también se había unido a la hilera de personas que rodeaban la casa del Director Larry McDonald.
La mujer no pudo evitarlo. Llevaba demasiado rabia acumulada, se sentía humillada, aunque sabía perfectamente cuál fue su error. Y no solo se trataba del chantaje al empleado de Leonel quien ella pensaba que ya debía estar despedido. Ella estaba segura que el mayor error fue haberse enamorado del señor Vos.
Ahora, con cada neuro