—¿Sofía? Por aquí.
Ella siguió la voz gruesa y algo ronca de Leonel Vos a su izquierda, luego a su derecha y un claro se abrió paso para ella poder ver, bien iluminada, una mesa bellamente decorada con cristalería y porcelana, mantel blanco y con algunos detalles, sillas de madera y él, el jefe de todo, vestido de traje negro.
Sofía por un momento dejó de caminar, las piernas casi no le respondieron. Él se veía guapísimo y la esperaba ya de pie con la silla que ella ocuparía, arrimada para que