—¡Habla!— le ordena a Francesca, pero esta sonríe como una loca desquiciada.
—mientras estés rodeado de falsas personas, lo disfruto. Porque al final no eres ningún rey, no eres nadie y tu padre si tiene el poder y la frialdad. Tu eres un débil que pone a la familia primero, eso es estúpido de tu parte para ser un mafioso, te falta maldad
—¡Tu no me conoces!— la señala
—Claro que sí. Fue suficiente conocer tu parte patética en la relación. Conocer tus debilidades me ayudaron mucho
—¿¡Sé m