Apolo caminó por el parque hacia los autos que acababan de estacionar. Los dos hombres que había decidido guardar en su presente salieron del coche.
Ver de nuevo a Vladímir e Igor le dio una extraña sensación de omnipotencia ...
- Vladímir, Igor. Saludó con un asentimiento.
El más cruel de los dos, cuyo pecho estaba tatuado con una feroz bestia, se le acercó sonriendo.
- ¿Me crees si te digo que te extrañé? Vladímir dice en ruso, con su propia lentitud.
Él sonrió y le dio un abrazo.
- Ayer estu