Una semana después de la tormenta, Jabbar lo había llevado de regreso a Kadar, al palacio. En la pista, Maisie nunca olvidaría la horda de periodistas que, al bajar del avión, los habían bombardeado a preguntas.
Jabbar lo había protegido como le había prometido, pero ella sabía que no podía esquivar las preguntas de la gente para siempre.
Quería ser perdonado y poner los medios para ello.
Excepto que hoy, estaba perdiendo los pies.
Maisie decidió que ya era hora de decírselo.
-Jabbar?
¿- Sí?
-