Mundo ficciónIniciar sesiónEl contador Rogelio Anaya tenía la cualidad particular de los portadores de malas noticias que han aprendido a entregarlas con demasiada eficiencia: las palabras salían de su boca con la fluidez clínica de quien ha pronunciado variaciones del mismo desastre suficientes veces como para haberle quitado el peso emocional, pero nunca el peso real. Estaba sentado frente a Valeria en la oficina tra







