Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa dirección que Alonso había enviado correspondía a una torre de cristal y acero en Polanco, uno de esos edificios que parecían haber sido diseñados para desafiar las leyes de la gravedad y el sentido común. Valeria observó su reflejo en las puertas del elevador mientras ascendía al piso veinticinco, reconociendo apenas a la mujer que la miraba de vuelta: vestido color crema de Gabriela Hearst, cabello suelto en ondas deliberadamente de







