Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que se ha producido se vuelve incómodo por un momento. Marco respira agitado, con su pecho elevándose y descendiendo con brusquedad. Su cara tiembla. Siento que va a explotar de rabia.
—¿Que no se me ocurra qué?
Pregunta mi padre en un tono cínico, elevando la ceja al pronunciar la última palabra. La mirada que dirige hacia Marco me estremece.
—Tomás, déjalo en paz —murmura mi madre, intentando esquivar los ojos de su esposo, como si se arrepintiera de abri







