Era más una promesa que una pregunta.
Así que se limitó a darse la vuelta y a caminar según las indicaciones que él le había dado un momento atrás.
No iba a pensar en eso Vicenzo viéndola desnuda.
No, definitivamente no podía pensar en eso, Porque entonces, su cerebro comenzaría a repetir las imágenes de su miembro erecto entre sus pantalones y la fuerza con la que la había agarrado y pegado contra el sofá para besarla con fuerza. Como su dedo se había ido a sus bragas y había sentido la humeda