Sin ruegos e imploraciones.
Narrador.
Tiró de su asiento y se dejó caer echando la cabeza hacia atrás.
—¡Qué más da, esto es lo que soy! – manifestó cuando encendió la pantalla de su teléfono celular, buscó entre la aplicación la toma de la cámara con audio que tiene justo en el espacio que están Ignacia y Sebastián dialogando.
—¿De qué tanto hablan?, el muérgano viene a ver a los niños y se aprovecha— le dio un golpe seco al escritorio, lo estaba matando tener que aceptar que Sebastián esté en su casa.
—No seas así Ig