Palabras que ofende.
Continuación:
Narra Matías
—Nada…, acabo de entrar— el miro hacia las puertas, terminé mirando junto a él dándome cuenta de que Daniel las había dejado semiabiertas.
—¡Qué bueno, morro!, pero cuando un hombre quiere dialogar con otro, de macho a macho con pelo en el pecho no se esconde, llega de frente mostrando valentía.
—Ahora salga de ahí y dígame en qué lo puedo ayudar—, me gustaría verlo usando un sombrero y bota de vaquero, se ve guapo el muchacho.
«Pelinegro» no sé por qué mi cabeza me l