No conoces la decencia. 2
Narra Matías.
— Claro que no lo hice por esa razón bebí descontroladamente, estaba muy enfadada con él y conmigo por creer que iría a mi lado, pero él regresó a mí esa noche— no me quedó más que echarme a reír para no gritar desenfrenado.
—¿Por qué ríes?— se notaba intrigada.
— ¡¡Joder quien estuvo esa noche en tu cama fui yo, no ese maldito!! Me sentí celoso y muy ofuscado. Sentí que era injusto que tú vivieras tu falacia mientras yo me la pasaba viéndote a escondida como un puto cabrón, así q