Encuentro con el futuro esposo.
Ignacia.
Escuché como este hombre murmuraba que esto no sería nada bueno y me encogí de hombros restándole importancia a todas sus murmuraciones, solo me agarraba la mano nerviosamente esperando qué el trayecto no fuera muy lejos.
En mi afán por venir a resolver dicho problema olvidé desayunar y ahora mis tripas gruñen cómo animal furioso.
En el momento que llegamos a una hacienda, tan grande que me hacía sentir pequeña sentí una rara sensación, un escalofrío recorrió mi nuca y no hacía más que