El pasado y sus consecuencias.
Narrador.
En cambio, Matías se quedó luchando con sus propios demonios y rompió una escultura, haciéndola añicos contra el piso, justo como debe destruir a Ignacia, pero vio que cuando la tiene cerca no es capaz de pensar en nada más que tocarla o besarla. Se acarició la mejilla izquierda sintiendo que aún estaba caliente y se relamió los labios.
—Hay capricho mío aprovecha, que no te trato como debes porque no puedo permitir que puedas rechazarme, si te llegas a enterar de lo que soy antes de