El sabor de sus labios.
Narrador.
—Irina, yo…, lo siento, me equivoqué, quise llamarte, pero tenía miedo a que me rechazaras —por más que quiso retenerla una lágrima bajó por su ojo derecho, e Irina, levantó su mano libre y la seco sonriéndole.
—No tienes por qué disculparte, si hay alguien aquí que ha sido la culpable de todo es Patricia, ella ni siquiera merece estar aquí —dijo Irina mirando con odio a Patricia que estaba sentada en una de las primeras mesas.
—Esa mujer es una arpía —Matías se aclaró la garganta, ya