Capítulo 81. Luces azules.
La lancha rápida era un misil negro disparado sobre la superficie del mar Tirreno. Los tres motores fuera de borda de trescientos caballos rugían al unísono, una sinfonía de potencia mecánica que hacía vibrar hasta los empastes de las muelas.
No navegaban; volaban. El casco de fibra de vidrio golpeaba la cresta de las olas con una violencia brutal, lanzando cortinas de espuma helada que empapaban a los pasajeros.
Massimo tenía un brazo alrededor de los hombros de Diana y el otro aferrado a una