Capítulo 7. La jaula de oro.
El regreso a la Mansión Carusso no fue la vuelta triunfal de un rey a su castillo, sino el encierro de una bestia herida en su jaula.
—¡Cuidado con el escalón, señor Carusso! —advirtió el enfermero privado que Clara había contratado.
—¡Sé que hay un maldito escalón! —rugió Massimo, sacudiéndose el brazo del hombre con violencia—. ¡He vivido en esta casa diez años! ¡No necesito que me narren mi propia vida!
Dio un paso al frente con demasiada confianza, pero su pie calculó mal la distancia. Trop