Capítulo 8. El aroma de la mentira.
Massimo permaneció inmóvil en el centro de la cama king size, rodeado por una oscuridad que no se disipaba. El dolor de las costillas era un latido sordo y constante, pero el dolor de su orgullo herido era mucho más agudo.
Escuchó el clic de la cerradura al cerrarse.
Luego, el roce suave de unos pies descalzos sobre la alfombra.
Y finalmente, el aroma. Una oleada densa y empalagosa de Chanel No. 5 invadió la habitación, ahogando el olor a medicamentos y vendas. Era el olor de Clara.
—¿Viniste