Capítulo 41. La noticia.
Renzo deslizó el dedo por la pantalla brillante. Contestó la llamada de inmediato.
Puso el teléfono en altavoz por puro instinto. No tenía secretos para ella. Dejó el aparato sobre la mesa de cristal frente al sofá de cuero.
—Habla Renzo —dijo él. Su voz fue dura. Seca.
—¡Dime que el rumor es falso! —La voz de Massimo resonó en el salón inmenso. Fuerte. Eufórica. Rebotó en las paredes blancas y vacías—. Todos me llaman como locos. Están hablando de lo mismo en cada maldito pasillo del edificio.