Capítulo 40. El penthouse de Milán.
El coche blindado frenó en el estacionamiento subterráneo.
El viaje desde la sede central duró veinte minutos exactos. Valentina cerró los ojos. La cabeza le daba vueltas. El cansancio le pesaba en los huesos. El estrés de la junta de socios le pasó factura de golpe. Su cuerpo entero tembló bajo el traje negro a medida.
Renzo abrió la puerta. Bajó primero.
Se giró hacia el interior del vehículo. Le tendió la mano grande.
Valentina miró la palma callosa de él. Intentó salir sola. Movió las piern