Capítulo 36. Tras la fortaleza flotante.
El Gulfstream G650, el jet privado de ultralargo alcance de Carusso Enterprises, cortaba la estratosfera a novecientos kilómetros por hora, una flecha de plata disparada hacia el corazón de la noche mediterránea.
Dentro de la cabina presurizada, el lujo habitual de cuero crema y madera de nogal había desaparecido bajo una capa de tensión militar. No había copas de champán ni azafatas sonrientes. El aire olía a café quemado, desinfectante, quirúrgico y miedo.
Diana estaba sentada o, más bien, se