Capítulo 35. La madre vs. La bruja.
Después de entrar, Diana se quedó quieta un momento, de espaldas a la prisionera, respirando el aire viciado de la pequeña celda. Olía a humedad y, sutilmente, al perfume caro de Clara mezclado con sudor rancio.
—Vaya, vaya —dijo la voz de Clara, arrastrando las palabras con una mezcla de dolor y arrogancia—. Miren a quién trajo el gato. La sirvienta jugando a ser soldado. ¿Esos pantalones son de Massimo? Te quedan ridículos. Pareces un niño disfrazado.
Diana se giró lentamente.
Su rostro era u