Capítulo 29. Te condenaste a la miseria.
Don Vittorio descruzó los brazos. Dio un paso amenazante hacia la cama. Su rostro estaba desfigurado por la rabia. La vena del cuello le latía con violencia.
—¿Embarazada? —El grito de Vittorio hizo vibrar los cristales de las ventanas.
El médico retrocedió rápido hacia la puerta, asustado por la reacción del jefe de la familia.
Vittorio se acercó hasta quedar justo encima de ella. Su cuerpo bloqueó la luz de la lámpara.
—Hicimos el primer contrato hace seis semanas. Pediste unos días para viaj