Capítulo 118. La vida acababa de empezar.
La noche cayó sobre la Rocca di Leone como un manto suave.
No tenían electricidad en el exterior porque los disparos de la tarde habían reventado los focos del porche, pero a nadie le importó. Los hombres de Darío, rápidos y eficientes, sacaron lámparas tácticas de batería y las colgaron de las ramas bajas de los olivos y de las vigas del techo. La luz blanca y brillante le dio al patio un aire de campamento improvisado, casi festivo.
Renzo y Gaetano montaron la mesa en dos minutos. Usaron dos