Capítulo 39. Decide tu papel
Al abrir la puerta y entrar se dio cuenta de que el hombre tenía una radio encendida reproduciendo sonidos de Fénix llorando y hasta de un arma automática siendo accionada, mientras sostenía a la pequeña en los brazos con una expresión de maldad.
—Hola, Maya, siento mucho haberte asustado… es que a Fénix le gustan los sonidos de su propio llanto y la de las armas… ¡Las adora! —exclamó con una sonrisa siniestra.
Al ver su rostro, Maya sintió que las piernas le temblaban, no se podía sostener, p