¿Lo era?, se preguntó. ¿Acaso lanzarse a la piscina sin apenas saber nadar era lo que realmente quería hacer? No, en realidad no.
—Sí —susurró—. Esto es lo que quiero.
—Entonces, ¿por qué esa repentina expresión de ansiedad? —preguntó él.
—Me dijiste que guardara el pensamiento —señaló ella con ironía.
—Ese pensamiento pertenecía a otro —replicó él—. Ahora estoy hablando del que me niega tus ojos.
Levantando las pestañas, lo miró directamente a los ojos y sonrió con ironía al ver que siquiera t