Entonces él alzó la mirada, directamente a sus ojos cautelosos. —Esto no es un juego, Camille —dijo con mucha seriedad—. Soy un hombre muy posesivo. Si te quedas conmigo ahora, si hacemos esto esta noche, serás mía. No toleraré nada menos que tu compromiso total conmigo mientras dure esto entre nosotros.
Hablaba de algo más que una aventura de una noche, lo cual fue un alivio, porque ella no había estado segura, no cuando sus sentimientos habían sido tan intensos y apasionados desde el principi