Se rió con desdén, mirando su rostro enrojecido y furioso. —La amabilidad tiene un atractivo limitado para los hombres, Camille.
—No todos los hombres son tan repugnantes como tú.
—Creo que descubrirás que sí lo son, Camille. Ahora, dejemos de lado la amabilidad. Creo que son tus otras... cualidades las que necesitan mejorar.
Camille se puso las manos en las caderas y, golpeando el suelo con el pie, alzó la barbilla. —No empieces a preocuparte por mis sentimientos ahora; si intentas decir que n