A la mañana siguiente, cuando Freya despertó, estuvo desorientada durante unos largos segundos, hasta que percibió el opulento entorno y la mullida cama. Se incorporó presa del pánico.
Daniel.
Rápidamente se levantó de la cama y se dirigió a la puerta abierta contigua. La cama de Daniel estaba revuelta, su pijama en el suelo y no se le veía por ningún lado.
Donna debió de haberlo llevado a desayunar. La noche anterior los había visto a todos sentados para cenar: Daniel sentado sobre grandes lib