Sí.
Travis sintió una satisfacción primitiva que lo recorría, endureciéndole el cuerpo. Quería devorar a Freya, consumirla, marcarla. La deseaba para siempre.
¡No!
Travis rechazó esa afirmación pícara, que se le había metido en la cabeza antes siquiera de reconocerla. Sin embargo, no podía soltar su mano, ni siquiera cuando ella giró la cabeza para mirar por la ventana. El rápido subir y bajar de sus pechos bajo el vestido le hizo cerrar la otra mano en un puño, solo para evitar extender la man