Massimo se llevó a Taylor consigo y lo encerró en su mansión. Contrató a un grupo de hombres que tenían la tarea de vigilar que el chico no escapara y que los reporteros ni nadie del exterior se acercara a la casa. Desconectó todos los teléfonos y se deshizo del celular de Taylor para mantenerlo incomunicado. Básicamente, se había convertido en un prisionero.
Roger, por su parte, procuró contactarse con él durante los siguientes cinco días, pero su número lo enviaba directo al buzón. Fue a su d