Capítulo final: Jamás volveré a negar lo que soy.
[Cinco años más tarde…]
Cierta mañana de un día soleado, el timbre retumbó en la casa. Roger, quien estaba en el jardín, colocó la regadera en el suelo y se quitó los guantes de jardinería para dirigirse a la entrada. Abrió la puerta y vio a Nathaniel detrás del umbral.
—¡Hola, Roger! —lo saludó con entusiasmo, para luego mirarlo con rareza—. ¿Qué es lo que traes en la cabeza?
—Ah, ¿esto? —olvidó que se había colocado una pañoleta para que la tierra del jardín no ensuciara su pelo—. Solo… ign