El corazón de Roger palpitó alborotadamente mientras sus manos estaban ubicadas en las delicadas mejillas de su secretario y éste rodeaba su cintura con los brazos. Observó detenidamente su tez, partiendo desde sus ojos color cielo hasta llegar a su boca, la cual lo llamaba a gritos.
Toda capacidad de autocontrol, la perdió al sentir que el joven lo abrazaba. No deseaba retroceder ni un paso más, así que, en lugar de echarse para atrás, avanzó. Se asomó al rostro de Taylor y unió sus labios a lo