92. EL DILEMA
Ariel y Camelia se quedaron en silencio, ambos jugando nerviosamente con sus teléfonos. Él no respondió a la pregunta que ella le había hecho en su desespero y miedo. Estaba convencida de que su padre aparecería en la ciudad y la llevaría obligada al pueblo. La casaría con el hombre odioso que había elegido y la pondría a trabajar como una esclava en la fábrica de cerámica.
Por su parte, Ariel estaba asustado de cómo habían resultado las cosas. Su madre le había exigido que llevara a su novia